Roquetes (Baix Ebre), 6 de diciembre de 2021--Hoy, el Observatorio del Ebro (Universitat Ramon Llull – Consejo Superior de Investigaciones Científicas) celebra el 25º aniversario del inicio del registro en el Observatorio Geomagnético de la Isla Livingston, ubicado en la Base Antártica Española Juan Carlos I, y gestionado por el Observatorio del Ebro.

Las actividades del Observatorio del Ebro en la Antártida empezaron a finales de 1995 con la instalación de los pilares y las casetas que debían albergar un observatorio geomagnético automático. Los instrumentos del observatorio se instalaron en la campaña siguiente, en diciembre de 1996. Desde entonces, los instrumentos han proporcionado registros continuos de las variaciones del campo geomagnético en ese emplazamiento remoto, conformando una de las series de datos históricas más completas de la investigación polar española.

El observatorio se ha ido ampliando y modernizando progresivamente. En primer lugar, se añadió la posibilidad de transmitir los datos automáticamente vía satélite (2000) y, más tarde (2004-2009), en colaboración con un grupo de ingenieros de La Salle (Universitat Ramon Llull), se ensayó la transmisión de los mismos datos vía radio, mediante rebote ionosférico múltiple, lo que supuso un importante reto en el ámbito de las telecomunicaciones. A nivel instrumental, el observatorio geofísico mejoró su capacidad de observación en la campaña 2004-2005, con la instalación de un sondeador ionosférico de incidencia vertical. Este instrumento permite estudiar el estado de la ionosfera terrestre en el área geográfica próxima al instrumento. La última instalación (2018) ha consistido en un instrumento absoluto automático denominado GyroDIF. Se trata de un magnetómetro completamente novedoso desarrollado por el Real Instituto Meteorológico de Bélgica. Su operación robotizada imita el proceso manual, aunque su construcción conlleva una serie de retos en relación a los materiales aptos para llevar a cabo las medidas magnéticas. Uno de los requisitos de este instrumento es la estabilidad térmica, que se ha conseguido a base de una caja aislante rellena de bloques de obra para suministrar inercia térmica. El conjunto se sitúa dentro de un iglú de fibra de vidrio. La instalación ha requerido también el desarrollo de un complejo sistema electrónico de alimentación y control gestionado por placas arduino.

El objetivo principal de la presencia del Observatorio del Ebro en la Base Antártica Española Juan Carlos I es asegurar el registro continuo del campo magnético terrestre y el registro ionosférico. Debido a la escasez de observaciones en un sitio remoto como la Antártida, el registro continuo de estas magnitudes nos permite contribuir a un mejor conocimiento de ese entorno, haciendo posible la elaboración de numerosos estudios científicos y técnicos, que no habrían visto la luz sin estos datos. Estos estudios son de gran interés científico, puesto que esas regiones registran parte de los principales efectos de la relación entre el viento solar y la magnetosfera e ionosfera terrestres.

Esta próxima campaña, que se inicia este mes de diciembre con el desplazamiento a la BAE de Miquel Ibáñez, técnico del Observatorio del Ebro, servirá para realizar las tareas habituales de recuperación de los datos que se han recogido de manera automática durante el invierno austral y para la realización del necesario mantenimiento y calibración de la instrumentación. Estos trabajos permitirán mantener y extender las series de datos históricas de la Base Juan Carlos I, así como efectuar las actividades de diseminación y difusión de los resultados ligados a la campaña actual.

La Fundación Observatorio del Ebro está adscrita a la Administración de la Generalidad de Cataluña, mediante el departamento competente en materia de política territorial. Su patronato está formado por los departamentos de la administración de la Generalidad de Cataluña competentes en materia de política territorial (que ejercerá su presidencia), medio ambiente e investigación; el Servicio Meteorológico de Cataluña; el Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña; el Consejo Superior de Investigaciones Científicas; la Diputación de Tarragona; el Instituto Geográfico Nacional; el Ayuntamiento de Roquetes; el Ayuntamiento de Tortosa y la Agencia Estatal de Meteorología. El Observatorio del Ebro es un instituto de investigación de la Universidad Ramon Llull.

 

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Arantza Ugalde, junto con dos de los técnicos de la Base Juan Carlos I, durante el montaje de una de las casetas que albergarían el observatorio geomagnético. Foto de finales de 1995.

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Instalaciones actuales del Observatorio Geomagnético en las inmediaciones de la Base Juan Carlos I. Foto de febrero de 2019.

 

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Lluís Gaya, instalando la antena para la transmisión de los datos vía satélite. Foto de febrero de 2000.

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Santiago Marsal obteniendo medidas geomagnéticas. Foto de febrero de 2003.